martes, 7 de octubre de 2014

Ocho beneficios de llevar a nuestro bebé en un portabebés

Fernanda Gonzalez para Familias.com 

Desde tiempos inmemoriables se sabe que a los bebés les gusta estar en brazos de mamá. Es el lugar más cómodo, cálido y seguro para ellos. En brazos de mamá los bebés no lloran casi nunca y se adormecen lentamente con algún arrullo o simplemente al mecerlos. Sin embargo, muchas veces la sociedad nos juzga como madres porque llevamos demasiado tiempo a nuestros bebés a úpa (en brazos) opinando que “lo vamos a malcriar” o “luego querrá solamente brazos”. La realidad, es que los beneficios de llevar a nuestro hijo cerquita nuestro son muchos.


Una de las opciones más aceptadas en muchas culturas es llevar al bebé en un portabebés, el cual adopta diversos nombres según su tipo y lugar de origen: fular, rebozo, mei tai, bandolera, entre otros: todos son variantes de una misma prenda. En mi caso, yo uso un fular (del francés foulard: "pañuelo"), desde que mi hija era recién nacida, y ya vamos por los 6 meses de porteo feliz. De hecho, “porteo” es una de las nuevas-viejas palabras de la “simbología maternal” como me gusta llamarla. Es ni más ni menos que llevar a tu bebé contigo la mayor parte del tiempo que él lo requiera. Tiene sus fundamentos.

Los seres humanos, al contrario de otras especies, nacemos inmaduros, y nuestras capacidades cerebrales aún no están del todo desarrolladas. Del mismo modo que los canguros al nacer trepan hasta la bolsa marsupial y continúan su crecimiento fuera de su madre, podría decirse que los humanos nos comportamos de una forma similar, y que el embarazo dura en realidad nueve meses dentro de la panza de mamá, y nueve meses fuera. Así, lo más natural es que la madre continúe con su bebé cerca del corazón siempre que pueda, y si hacerlo es lo mejor para el bebé, y facilita la vida a la madre en muchos sentidos, entonces bienvenido sea.

Cuando mi bebé era recién nacida el fular me salvó varias veces. Cuando ella lloraba, yo la acurrucaba en mis brazos y se calmaba. Cuando salíamos, el hecho de colocarla allí dentro como un capullito, fue la mejor decisión que pude haber tomado. Ella se sentía segura y feliz, su sueño era profundo y yo tenía mis brazos libres para manejarme tranquilamente. Hoy en día, mi hija tiene seis meses y aún nos encanta ir bien pegaditas. Cuando ella ve el despliegue de los cinco metros de tela de su fular se emociona, ya sabe que mamá la pondrá en su cunita vertical. Así damos largos paseos, salimos a hacer las compras (muy útil cuando el carrito no entra en algún comercio pequeño), y fundamentalmente lo uso dentro de casa para hacerla dormir. Estar apretada junto a mi pecho, escuchando mi corazón suele ser el mejor antídoto para que el sueño haga su triunfal aparición.

Los variados beneficios de usar un portabebés tipo rebozo o fular son:


*Se establece una mayor intimidad entre madre e hijo, lo que resulta en una mejor comunicación. Así la madre está más atenta a los requerimientos del bebé.

*El bebé recuerda la sensación dentro del útero y eso lo reconfortaplenamente, reduciendo el estrés

*Los bebés duermen mejor y reducen ampliamente el índice de cólicos

*Los niños cargados en brazos o en portabebés se acostumbran a ser más independientes y tener mayor autoestima, ya que sus necesidades se cubren sin demora.

*El movimiento estimula el desarrollo neuronal

*Para la madre, reduce el índice de depresión post-parto

*Para los padres, facilita el desplazamiento por la ciudad, cuando suele ser difícil el desplazamiento con los carritos

*El bebé se siente confiado y seguropero, por encima de todo, amado.

En brazos, en un fular o rebozo, en un portabebés, todo es válido a la hora de criar a nuestros hijos con mucho amor y seguridad, y brindándoles mucho contacto físico, sin tabúes, sin miedos a formar "hijos débiles emocionalmente", porque el amor nunca debilita, siempre fortalece.

lunes, 6 de octubre de 2014

La primer semana del bebé: cómo prepararse para este precioso momento

Fernanda Gonzalez para Familias.com

Semanas antes de la fecha probable de parto, la mayoría de las mujeres no paramos de pensar en todos los cambios que están a punto de suceder. Tenemos dudas, emociones encontradas, alegría sin igual y miles de cosas por hacer aún antes de la llegada de nuestro tan ansiado hijo. Particularmente me sucedió que la primera semana de mi bebé fue como estar en una burbuja; en “mi propia burbuja de amor”, como suelo llamarle yo aún a este estado de enamoramiento con mi hijita. Conforme van avanzando los días las mamás nos vamos preparando, tanto física como espiritual y emocionalmente, para el nacimiento de nuestro retoño. Es por ello que vale estar preparados para este momento tan especial.


La primer semana de nuestro bebé en casa es clave. Queremos tener todo listo, su ropita lavada y planchada, la cunita con sábanas puestas, su canastita de accesorios llena de chucherías y unas cuantas bolsas de pañales, algunas mamaderas (biberones) y un par de chupetes por si acaso. Pero muchas veces nos enfocamos en las cosas materiales y nos olvidamos que la preparación va mucho más allá de ello. Te daré algunos tips para que la primera semana de tu bebé en casa la vivas a pleno con tu pareja, y sea una de las experiencias más enriquecedoras e inolvidables.

Concéntrate en lo que realmente importa

. Y ello es tu bebé. Conversa con tu marido acerca de las visitas que recibirán la primera semana. Trata de poner pautas y horarios, para no entorpecer demasiado el ritmo de esta nueva vida que está conociendo el mundo y que necesita estar con su mamá y papá. Si es posible, intenta recibir visitas luego de unos cuantos días, así te vas interiorizando y familiarizando con el propio ritmo de tu bebé.

Mujer prevenida vale por dos

. Tal vez en los primeros días se te hará difícil cocinar. Si tu compañero no es de los que gustan merodear por la cocina, deja algunas comidas preparadas en el freezer (refrigerador) y así tendrás comida lista –o casi lista– para esos días en los que el reloj irá más rápido que nunca. También, deja todo preparado, limpio y acondicionado, para no tener que lidiar con ello los primeros días de tu bebé.

La música, una gran aliada

. Un clima de relajación es ideal para los primeros días, para amamantar y para hacer dormir a tu bebé. Prepara alguna lista con las canciones que más te gusten de temas melódicos y tranquilos para poner en aquellos momentos que necesites un ambiente tranquilo y relajado. En mi caso, lo que me ha funcionado es poner música clásica y música árabe instrumental, y me funciona de maravillas para bajar las tensiones y para hacer dormir a mi hija.

Amor, amor y más amor

. Es el motor que mueve al mundo. Y tu mundo durante esta primera semana estará algo convulsionado. Tal vez sientas que alguna que otra situación te supera, y tienes que estar preparada para ello. Tal vez tu bebé no duerma bien, o tenga cólicos, o quiera estar todo el tiempo prendido a tu pecho, o simplemente te encuentres irritable o sensible por el cóctel hormonal que sucede tras el parto. Enfócate en el amor que sientes hacia tu hijo, mentalízate que esta situación es sana y natural, y que él necesita todo tu amor para sobrellevar estas primeras horas de vida en un mundo completamente nuevo para él.

Integra a tu pareja

. Este último punto es sumamente importante. Muchas veces las mujeres nos encerramos tanto en nuestra burbuja de amor que cometemos el error de excluir, y olvidamos que ser padres es una cuestión que se hace de a dos. Participa a tu marido de los quehaceres cotidianos con tu bebé, como cambiarle los pañales, darle un baño, cambiar su ropita, mecerlo, hacerlo dormir, o simplemente tenerlo en brazos, y a los hermanitos mayores del gozo de tener un bebé en casa, a fin de que la llegada del bebé sea un motivo más para unir a la familia. Recuerda abrazar frecuentemente a tu pareja y decirle lo muy agradecida que te sientes de estar a su lado y de que te acompañe en este bello momento.

La primer semana de nuestro hijo pasa muy rápido. Disfrútala a pleno, en familia, y recuerda ante todo cubrir todas las necesidades de tu bebé, sobre todo las más primordial: el afecto de mamá, único e irremplazable.

martes, 28 de mayo de 2013

Preparate para tu parto bailando danza del vientre

Desde el momento mismo en que nos enteramos que vamos a ser mamás nos pasan miles de cosas por la cabeza. ¿Será nena? ¿Será varón? ¿A quién se parecerá? ¿Podré darle el pecho? La felicidad es infinita, pero conforme va avanzando el embarazo el miedo al parto va creciendo y muchas mujeres se sienten inseguras y ansiosas ante la llegada de ese momento. Una de las tendencias actuales en el mundo es bailar danza del vientre para reducir el stress de este momento. Bailar alegra el corazón, dicen, y ¿qué mejor que bailar con alegría esta danza tan femenina durante el momento más feliz de nuestra vida?

Parir requiere de un gran esfuerzo físico, y muchas veces los médicos recomiendan hacer actividad física ligera a moderada para ayudar al cuerpo a prepararse para ese momento. La danza árabe, danza del vientre, o Bellydance, se presenta como una alternativa divertida y muy aceptada entre las futuras mamás. Se trata de una danza ancestral proveniente de Egipto Antiguo, que se realizaba en honor a las Diosas de la fertilidad, y que se utilizaba como práctica para favorecer el alumbramiento, por sus movimientos de rotación de pelvis, de ondulación y de suave masaje de los músculos abdominales. En la antigüedad esta danza se transmitía de madres a hijas, y hoy es una danza que evoca feminidad, delicadeza, y alegría y que puede ayudarnos a sobrellevar un embarazo con plenitud, porque ayuda a confiar en nuestro propio cuerpo, a respirar mejor, y a esperar con confianza y tranquilidad el momento de mayor felicidad en la vida de una mujer.

Los beneficios del bellydance prenatal son muchos, no sólo físicos sino también emocionales, ya que levanta el ánimo y genera endorfinas que nos da vitalidad y energía. La danza árabe es una actividad de bajo impacto que fortalece el corazón y aumenta la resistencia de hombros y brazos, algo que seguramente no viene nada mal en los meses siguientes cuando debamos cargar a nuestro bebé. Los movimientos de la danza del vientre se centran en las caderas. Mover las caderas en círculos grandes, por ejemplo, es de gran ayuda para paliar las contracciones dolorosas. Además, la música árabe relaja, especialmente aquellas melodías suaves e instrumentales.

Muchas mujeres optan por practicar estos movimientos ondulantes y sinuosos en el momento mismo en que comienzan las contracciones de parto, y continúan luego durante el puerperio. Es que, luego de dar a luz queremos volver a vernos bien y saludables, y la danza del vientre puede ayudarnos en nuestro cometido. Bailar para llegar preparadas al momento del nacimiento de nuestro hijo puede ser una experiencia enriquecedora. En resumen, algunos de sus principales beneficios son:

- favorece la alineación del cuerpo
- mantiene la tonicidad del suelo pélvico
- alivia las molestias en la zona lumbar
- Los movimientos facilitan el descenso del bebé por el canal del parto
- fortalece el corazón y aumenta la resistencia
- genera endorfinas y levanta el ánimo
- oxigena al bebé dentro de la panza de mamá

De todas formas, siempre es bueno consultar con el médico antes de comenzar a bailar bellydance durante el embarazo, ya que hay embarazos de riesgo en los que podría estar contraindicado. También es aconsejable practicar esta danza bajo supervisación de una persona calificada. Por todo lo demás, sólo resta dejar fluir el cuerpo, animarse y entregarse a esta maravillosa danza milenaria para esperar la preciada llegada de nuestro hijo.

Artículo de mi autoría.

martes, 23 de abril de 2013

Las 10 frases que NO debés decirle a una mamá

Espontáneas, impredecibles y autoritarias. Dulces, sensibles y contenedoras. Divertidas, a veces serias, a veces mandonas. Así somos las mamás; podemos ser todo eso y mucho más y cambiar rotundamente en cuestión de segundos. Para mitigar estos cambios de ánimo repentino no existe nada más reparador que la sonrisa de tu hijo. Mi hija me desarma cuando la quiero hacer dormir y la miro y me larga una sonrisa que derretiría el Perito Moreno.
Pero a veces esos momentos Offshore están empañados por gente metiche que no sabe qué hacer con su tiempo y se dedica a criticar. ¿Sos primeriza?.  estás lista. Aguantate la catarata de frases incoherentes que tenés que escuchar de personas que piensan que porque tuvieron un bebé 50 años atrás van a saber qué es lo que VOS tenés que hacer con TU bebé. Ellos saben cuándo tiene frío, cuándo tiene hambre. Saben si lloran por sueño, porque les duele algo. Saben todo. Vos, que sos la mamá, no sabés nada. Y no hablo de las personas que sin ánimo de ofender quieren darte una mano o te dan algún consejo. No. Hablo de personas que te ven 1 vez a la semana, o que acaban de conocerte, y ya te dicen cosas que te sacan de las casillas. Llevo 4 meses de escuchar frases de ese tipo. 

Estas son las 10 frases que NO se deben decir a una primeriza.( O al menos que no me tendrán que haber dicho a mí)

1-"Pobrecito, tiene hambre" (A ver... ¿Los bebés sólo lloran por hambre? Y si se chupa la mano, ¿siempre que se chupa la mano un bebé tiene hambre?, Los bebés se chupan la mano y se llevan todo a la boca y también lloran por otras razones. Y punto).
2-"Te tomó el tiempo", o "Se va a acostumbrár a los brazos" (Los bebés lloran porque no saben hablar, y si quiere que lo levante lo voy a hacer. ¿Yo le pedí a usted que lo levante?. No. Entonces no es su asunto).
3-"Dale una mamadera y te duerme toda la noche" (Por qué la gente se empeña en decirte cómo tenés que alimentar a tu hijo?. Yo le doy la teta. Así me tenga que levantar 2 veces de noche. No hay NADA que pueda reemplazar el alimento que brinda el pecho y el placer que siento).
4-"No lo acostumbres a dormir a la teta, después no la va a dejar más" (Ah, sí, porque yo el otro día vi a una señora que estaba amamantando a su hijo de 35).
5-"No lo pongas en la cama, no lo vas a sacar más". (Ídem anterior. ¿Alguien durmió con sus padres hasta los 20?).
6- "Lo mal-acostumbraste a estar con vos y ahora no quiere ir con nadie". (Si, especialmente con usted no quiere ir, claro. Por otra parte, los bebés quieren y necesitan el calor y el olor de su mamá, donde estuvieron 9 meses; es lo más natural y normal del mundo que la persona con la que MÁS necesiten estar es su mamá).
7-"Dale un pedazo de carne" (Whaaaat???.. Tiene 4 meses, y en caso que empezara a comer lo último que le daría sería carne!)
8-"Después de los 6 meses tu leche ya es aguada" (Nada más ignorante que esta frase. La leche materna es el mejor alimento que hay para un bebé, al menos hasta el año).
9-"Será que tu leche no lo llena" (¡Si habré escuchado esta frase durante los primeros 30 días de mi hija!. Un bebés de un mes toma cada poquito tiempo. necesita estar prendido al pecho casi todo el día, como los bebés perritos o gatitos. ¿Pero para qué explicarle a la gente que lo dice con malicia?)
10- "La teta es una esclavitud" (Ah, sí, porque salir con un termo, un tarrito de leche, la cucharita, la mamadera, etc. y encontrar dónde calentar la leche no es esclavizador?. Voy donde quiero con mi hija y la alimento en cualquier lugar).

Relax mamis. Nadie dice que es fácil. Siempre hay quienes se empeñan en opacar este momento. Será cuestión de hacer oídos sordos, y escuchar sólo a aquellas personas que quieren darnos una mano en este camino tan lindo -pero a veces difícil- que es la maternidad. 

viernes, 15 de marzo de 2013

Mamá a tiempo completo

No fue abandono de mi blog, sino entrega total a mi hija, que nació el 14 de diciembre de 2012. El primer mes fuimos una sola persona, como si ella siguiese estando en la panza. Una simbiosis difícil de explicar. Demandaba mucha teta, brazos, amor y contención. Y yo, en mi burbuja de amor, estaba ahí para acallar sus dudas acerca este mundo tan diferente a la panza de mamá. 

Hoy Indira tiene 3 meses. Es una bebota sana, regordeta, mimosa y muy simpática. "No vas a dormir de noche", me decían. Y la verdad, es que dormimos las dos a pata suelta. Bueno, los tres, porque colechamos en la cama grande y despertamos cada mañana con su sonrisita y su calor. El colecho, todo un tema. Están los detractores y los defensores. Cada maestrito con su librito. No faltan los que te dicen "No la pongas en la cama, ahora no la vas a sacar nunca más". Señor, ¿usted ha visto algún adolescente durmiendo con sus padres?. Chito entonces.

No es nada fácil tampoco. La maternidad tiene sus dos caras. La que te muestran las fotos del día de la madre, y la otra. Es una mezcla hermosa. Rara, pero hermosa. Me acostumbré a ponerme cualquier cosa encima sin importarme demasiado si me combina, si está arrugado o si es ridículo. Me acostumbré a hacer las cosas en cuotas, mientras ella duerme. Me acostumbré a decir "no" a algunas invitaciones y a postergar algunas cosas. Pero también me acostumbré a tenerla upa y llenarla de besos, a darle la teta en cualquier momento que ella me lo pida (y sentirme una heroína), a calmar sus ansiedades, su aburrimiento con alguna canción, y a emocionarme con verla día a día más grande. 

Ahora, todo es Indira. Es como que nací para ser mamá. Estoy en mi nebulosa de amor y no quiero salir. En mi silla mecedora la amamanto, la sueño, la juego. En mi silla mecedora tejo sueños de un futuro muy cercano, que ya está acá...y que me hace tan feliz.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Semana 37 ... reflexiones

Me sorprende no haber aparecido por aquí antes. Tuve mis momentos de querer escribir todos los días, y justo ahora se había escapado mi musa. El tiempo vuela. Ya voy por la semana 37, e Indira comienza a darme los primeros indicios de que pronto querrá dejar su cálido nido para conocer el mundo.

Lo que estoy viviendo no tiene comparación. Lloro, me río, estoy insomne, pienso, pienso, y pienso. Hace unas semanas atrás no sentía esta ansiedad. Son sentimientos encontrados. Por un lado, quiero tener a mi beba en mis brazos ya; pero por el otro, se escapa por algún huequito un miedo de perder esta hermosa sensación, este momento tan lindo del embarazo. Supongo que es normal.

Ya tengo todo -casi- listo. Lo que no leí es el manual para ser mamá...porque no existe. Aprender sobre la marcha, de eso se trata; y superarnos día a día aprendiendo de nuestros hijos. Ojalá Dios me de la sabiduría para llevar adelante semejante empresa.

Mi Guille es un sol. Me cuida, se despierta cuando estoy insomne, me atiende, me mima mucho, me comprende, me escucha cuando tengo ganas de hablar y hablar, y escucha mis largos silencios. ¡Cuánta carga lleva en su mochila!. Él también va a ser papá, y debe sentir muchas dudas como yo, pero es muy fuerte y ahora tendrá a cargo no sólo una sino dos mujeres que revolucionarán su vida. Está loco por su princesa y me mata de amor. Le canta, le habla, y ella responde. Parece que la relación con sus papi va viento en popa.

Mientras, cada día, en mi silla mecedora voy tejiendo miles de historias. A veces, la veo a Indira en mis brazos dormida; otras, la veo corriendo a los gatos por el patio, y hasta la veo saliendo de casa yendo a la escuela.

Cierro los ojos, miro para atrás, y veo a todas las mujeres de mi familia. Grandes mujeres. Mamá, abuela, bisabuela. Parieron, criaron, y soñaron... como yo. Comparto con ellas no sólo los genes, sino la memoria celular de esa escencia femenina, de miles de generaciones, que pasaron una y otra vez por este gran mandato que nos da la vida, el de ser madres. Gracias Madre Naturaleza por poder llevar en mi vientre a otra futura madre; gracias por confiar en mí y depositar una de las tantas semillas de las futuras generaciones.
Indira y yo...en el jazminero de casa


lunes, 22 de octubre de 2012

Parir animal, amor bestial

Cuando mi gatita Uma tuvo cría era en verdad muy chiquita, creo que aún no había cumplido el año de edad. Aún así, se las arregló para ser una mamá con toda la "garra". Cuando comenzó su trabajo de parto maullaba, caminaba arrastrándose un poquito, y en cada contracción entrecerraba los ojos y su maullido disminuía. Me buscaba, y quería que la acompañara a mi habitación, donde ya tenía preparado el lugar para parir. Me miraba, y se aseguraba de que la siguiera; y si yo volvía a la cocina, ella volvía a buscarme, así que me quedé con ella en su cuchita de toallas y trapos, donde se tiraba panza arriba para que yo la acariciara. Sin querer, estaba siendo una Doula para mi gatita, y mis masajes y palabras la fueron reconfortando.
Uma y sus 5 gatitos, noviembre de 2011

Cuando llegó el momento la dejé sola, y optó por irse abajo de mi cama. Allí estaba más oscurito, era noviembre, y parecía que le gustaba el fresco piso de parquet. Tenía yo  que salir, así que dejé a su alcance agua y comida, y para cuando volví a la tarde ya tenía sus 5 bebecitos prendidos a la teta. Sin dudarlo, fue una de las cosas más lindas que vi -y viví- en mi vida.

Pasaron los días y ella no se despegaba de sus cachorritos. Se levantaba sólo para ir a comer o a hacer sus necesidades. No le importaba mucho dejarlos un ratito conmigo, ya que yo no representaba peligro para sus bebés, sin embargo, estaba con ellos día y noche. Suspiraba, ronroneaba, jugaba, y hasta se tiraba resignada panza arriba cuando los felinos -ya más grandecitos- la asaltaban al paso para tomar la teta. Fue incondicional, como cualquier mamá del reino animal y aún ahora los mima y los cuida (me he quedado con dos de sus crías, y ya tienen 1 año). Uma dormía todo el día con sus hijitos; los aseaba, les ronroneaba (algo que se transmite de generación en generación en los felinos), y estaba dispuesta para lo que necesitaran, hasta que ellos estuvieran "listos" para salir a explorar el mundo. En estos días, entrando en la recta final de mi embarazo, me planteo miles de cosas y más de una vez me gustaría tener la seguridad y la "profesionalidad" de Uma.

Las mamás humanas estamos condicionadas por miles de factores culturales. "No lo pongas en la cama a dormir con vos porque no lo sacás más", "no le des la teta a cada rato porque lo vas a acostumbrar y no vas a tener vida", "no lo levantes cuando llora porque vas a hacerlo caprichoso". A veces nos resignamos y no seguimos nuestro "instinto animal" para poder satisfacer -consciente o inconscientemente- a nuestro círculo social o  núcleo familiar, o a nuestras obligaciones cotidianas. Yo quiero dormir con mi bebé recién nacida, quiero poder darle la teta cuando me lo pida, y quiero estrecharla en mis brazos cuando llore. No creo que mi "amor bestial" debilite a mi hija...y si no, basta con mirar a las crías de nuestras hermanas mamíferas para aprender...
Uma y su hijito, Peque 











viernes, 12 de octubre de 2012

Porteando a mi bebé

Desde que nos sabemos embarazadas las mujeres nos sentimos únicas. Llevamos una vida dentro; no importa cuán chiquitito sea aún ese ser, hay otro corazoncito latiendo, y ya estamos comenzando a "portear" a nuestro hijo.


Del 8 al 14 de octubre se celebra la "semana internacional de la crianza en brazos", y el término "porteo" aparece una y otra vez. Pero, ¿de qué se trata?. Podríamos definir al "porteo" como una acción natural  y ancestral de llevar a nuestros bebés próximos a nuestro cuerpo calentito. En brazos, en un fular, en un portabebés, todo es válido a la hora de criar a nuestros hijos con mucho amor y mimos, y brindándoles mucho contacto físico, sin tabúes, sin miedos a formar "hijos débiles emocionalmente", porque el amor nunca debilita, siempre fortalece.

Al llevar a nuestro bebé en un portabebés estamos reproduciendo esta casita confortable y cálida donde vivía, que es nuestro útero.  Así, esta acción de llevar a nuestro hijo pegaditos a nuestro cuerpo se le llama "porteo", y cual mamá canguro, nos da la chance de abrigar y amar a nuestro retoño sin límites. Está comprobado que el porteo tiene grandes beneficios no sólo para el bebé, sino también para sus padres: hace bebés más sociables,  logran un mayor desarrollo psicomotor y estimula sus sentidos. Mientras que sus padres refuerzan el vínculo con su bebé, beneficia a la lactancia materna, y ayuda a estar atentos a las "señales" de sus bebés. 

Esta semana se está realizando eventos en todo el mundo, celebrando esta acción tan noble como es la de portear, que es ni más ni menos que AMAR a tu bebé. Por último, comparto un video; que lo disfruten... ¡y a portear a nuestros bebés!

martes, 18 de septiembre de 2012

Parto respetado

Hace unos días atrás hablaba con otra mamá acerca del parto y la lactancia. Quedé un poco asustada de  la falta de información que tienen algunas mujeres acerca de algo que deberíamos saber con celo de detalles. Insisto en leer e informarme acerca del proceso del parto natural, la lactancia, el embarazo y sus cambios y todos aquellas particularidades que me proporcionen más data para tomar las riendas de mi propio parto. Preguntar investigar, consultar una y otra vez no está mal; tenemos derecho a saber qué es lo que algunas instituciones llaman "rutina" en un parto o una cesárea y cuándo podemos decir "quiero esto" o "no quiero aquello".


Hay muchas mujeres como esta mamá, que me contaba que si quedase embarazada volvería a tener otra cesárea. No la culpo, pasó por una experiencia traumática en su primer embarazo y el haber llegado a manos inexpertas le costó el pánico que sufre al pensarse en volver a repetir esa situación. Nadie dice que una cesárea sea algo terrible, pero convengamos que cuando hay una chance de parto natural no hay por qué practicarla. Hay médicos que ni lo intentan; "mami, me parece que vamos a cesárea, tenés caderas estrechas", un gran mito, cuando nuestra capacidad de parir no tiene que ver demasiado con ésto. 

Se trata de "humanizar" el parto, de hacerlo más natural y con la menor intervención posibles, y de "volver a las raíces". Prácticas como la episiotomía, el goteo de oxitocina y el rasurado, entre otras, son cuestionadas por la falta de evidencias sobre sus beneficios. La medicalización en los partos es moneda corriente. ¿Por qué es rutinario colocar suero y oxitocina en algunas parturientas apenas entran a la sala de partos?, una de las posibles respuestas es la palabra clave "paciencia". Muchos médicos no quieren esperar a que el trabajo de parto de desarrolle a su tiempo, y cuando una mujer comienza con trabajo de parto, en vez de "esperarla" inducen a su cuerpo a que haga el trabajo en la mitad de tiempo; y ésto sólo se logra a través del uso de fármacos.

Michel Odent es un prestigioso ginecólogo francés, pionero en la promoción del parto fisiológico y precursor hace tres décadas de las bañeras de dilatación; él dice "la epidural es un medicamento que sustituye a las endorfinas, lo mismo que la oxitocina sintética sustituye a la natural. Todos estos medicamentos hacen el papel de las hormonas que las mujeres no pueden segregar porque no se encuentran en un entorno adecuado. El problema es que estos sustitutos no producen efectos sobre el comportamiento y alteran el curso natural del nacimiento, un momento crítico en el proceso del desarrollo de la capacidad de amar". Más clarito imposible.

Es necesario desterrar mitos, consultar al médico con confianza y convicción de que el parto es nuestro, y de nuestro bebé, y tener fe y confianza en nuestro propio cuerpo de mujeres que desde hace milenios vienen trayendo hijos al mundo. Es tu momento, y el de tu hijo, merecen vivirlo lo más naturalmente posible y bajo el apoyo y la protección de personas que abogan por una llegada al mundo diferente. 




sábado, 15 de septiembre de 2012

Ansiedad+ felicidad en el embarazo, el combo deluxe

El tiempo vuela siempre. Pero durante el embarazo aún más. Mi retoño crece, y con ella mi felicidad. Mi vientre va cobrando tamaño semana a semana, ya faltan apenas 3 meses para que -Dios mediante- la tenga en mis brazos. Indira Fadila, así se llama mi bebé, nombre que quedó firme luego de meses deliberando. 
Mi pancita de 26 semanas.
Por lo pronto parece que a Indira Fadila le gusta bailar. Cada vez que pongo música noto sus pataditas. Si sale bailarina como su mamá será un placer, aunque muchos me dicen que no me cree expectativas ni que la atormente de chiquita. ¡Pero si a mi niña le gusta la música árabe qué le voy a hacer!. Es increíble cómo te cambia la vida un hijo; desde que está en la panza pienso en cuidarme para que esté bien, en no enfermarme para que esté bien, en ejercitarme para oxigenarla, y en que en el momento de su llegada a este mundo sufra lo menos posible (pues el nacimiento es el momento más traumático de la vida de un ser humano). 

Dicen que durante el embarazo las hormonas están de fiesta -o de siesta- según la ocasión, y se nos achaca eso de los cambios emocionales. "Uy pobre, está sensible, está embarazada", es vox pópuli. ¿Qué tan cierto es esto?

A medida que avanza el embarazo son muchos los cambios.Surgen miedos, no nos gusta cómo va mutando nuestro cuerpo, tenemos ansiedad, tenemos ataques de llanto o de risa, etc. Todo esto ocurre debido a cambios hormonales, pero también debido a cambios sicológicos. Nuestro cuerpo y nuestra mente va asimilando muchas cosas nuevas en poco tiempo. Siempre fui de llorar, pero en este último tiempo he estado más llorona que nunca. Pocas semanas atrás me sentía la mujer maravilla, pensaba que nada de todo eso que se dice me sucedería a mí. Pero aquí estoy, una madrugada de sábado, escribiendo y un poco nostálgica, pensando y pensando, y tejiendo ideas para un futuro que se aproxima demasiado rápido. Ansiedad, felicidad pura, miedos, preguntas y más preguntas, fantasías, y ganas irrefrenables de abrazar a mi bebé y verla crecer. Todo es un "combo deluxe" que compro cada día.

Mientras tanto, Indi en su mágico mundo juega, escucha música, baila, sueña, nos oye y nos mima con sus saludos en forma de pataditas. Y mientras, yo, en mi silla mecedora, escucho la paz de mi corazón, y del suyo, mientras cierro mis ojos y le doy su besito de buenas noches. Te amo hijita.